De un McDonald’s a China pasando por el Penedès: mi (inesperado) camino hacia el vino

Últimamente me preguntan mucho cómo empecé en el mundo del vino, y la verdad es que no tengo ni idea de por dónde empezar. Desde pequeña supe que lo mío era contar historias. Lo que no imaginaba es que acabaría haciéndolo rodeada de viñedos y copas. Hoy, desde The Way We Wine Now, me dedico a ayudar a marcas del mundo del vino a contar su historia con emoción, estrategia y autenticidad. Porque hacer vino es un arte, pero transmitirlo… también.

Cuando me preguntan cómo empecé en esto, siempre dudo por dónde arrancar. Podría decir que fue cuando me mudé a China, o ya viviendo en Colombia, o incluso mucho antes, en una pequeña cafetería de Donostia donde molíamos café y hablábamos de terroir sin saberlo. O incluso antes de eso, en mi primer trabajo en un McDonald’s. Era cajera, y ya ahí me di cuenta de lo importante que era cómo se dice algo, no solo qué se dice. El tono, la actitud, la manera de mirar a alguien mientras le ofreces algo… todo comunica. La verdad es que mi camino hasta el vino ha estado lleno de casualidades, decisiones y muchas ganas de aprender.

Estudié una carrera inventada por Deusto, llamada Humanidades y Comunicación, pero enseguida quise entender el mundo desde la perspectiva empresarial. Así que hice un MBA, me especialicé en marketing, posteriormente en internacionalización, incluso en moda y lujo. Lo mío era comunicar, conectar y construir marca, aunque durante mucho tiempo no supe en qué sector iba a centrarme. Trabajaba en agencias, saltando de un proyecto a otro: un día organizaba una convención, al siguiente diseñaba el catálogo de una marca de accesorios para coches. Era divertido, pero sentía que me faltaba profundidad.

En 2013, una beca me llevó a Bogotá (Colombia), donde ayudábamos a empresas vascas a hacer negocios en el país. Fue allí donde decidí que quería dar el salto a Asia. Envié varios emails a empresas con presencia en China, hasta que una bodega me respondió. ¿El resultado? Un proyecto de ocho meses en Guangzhou. Yo no sabía ni dónde estaba Guangzhou, ni que en esa zona no se hablaba mandarín sino cantonés… pero acepté igual. Me fui. Y esos ocho meses acabaron convirtiéndose en cuatro años.

Y así empezó todo. Descubrí el vino como producto cultural, como experiencia, como idioma universal. Empecé a estudiar, a catar, a leer. Decidí sacarme el WSET Diploma in Wines and Spirits y, casi sin darme cuenta, el vino se convirtió en el centro de mi vida. Y yo había encontrado, también sin darme cuenta, mi sector. Ya no solo contaba historias: contaba historias sobre vino.

La siguiente gran reinvención llegó con la pandemia. La bodega para la que trabajaba entró en ERTE y, como todo el mundo, me vi encerrada en casa con demasiadas horas para pensar y muy pocas conexiones humanas. Pero casi de forma paralela, empezaron a llegar propuestas: colaborar en la nueva web de la DO Cava, grabar vídeos para Wine is Social, liderar contenidos para distintos proyectos del sector… Yo, en casa y con ganas de conectar con el mundo entero, entendí que podía hacerlo a mi manera, eligiendo en qué proyectos implicarme y con qué enfoque.

Y así, casi por casualidad, nació The Way We Wine Now, con la idea de comunicar el vino con precisión, cercanía y una mirada internacional. Ayudando a bodegas, denominaciones de origen y distribuidores a transmitir lo que les hace especiales. Traduciendo su lenguaje técnico en relatos que emocionen y conecten.

Desde entonces, he colaborado con marcas pequeñas que están dando sus primeros pasos, con agencias de marketing y con grandes grupos bodegueros que buscan perfilar y reposicionarse. He participado en procesos de naming, diseñado etiquetas, estrategias de marca, kits de venta, contenidos para redes y experiencias de cata. También he dado charlas, dirigido mesas redondas, impartido formación para equipos de ventas y acompañado a proyectos a descubrir qué los hace únicos.

Y ahora, tras más de 15 años trabajando en marketing y ventas, sigo con la misma pasión, pero diría que con más herramientas. Por eso también me he formado como coach, para ayudar a marcas y personas del sector a creérselo, a encontrar su voz y su dirección. Porque si no crees en tu propia historia, nadie más lo hará.

Y esta es la historia de por qué hago lo que hago, creo. No es una historia lineal, ni perfectamente planeada, y seguro que faltan muchos detalles. Pero lo que sí hay es mucha intención, decisiones difíciles y también mucho trabajo, que no siempre se ve. Y ha merecido la pena, cada paso y cada riesgo, porque gracias a todo ello tengo la suerte de dedicarme a lo que más disfruto: ayudar a otros a contar lo que hacen con claridad, con emoción y con verdad.